Interrail·Viajes

mi primera visita a La Haya (interrail 5ª parte)

Llegué a La Haya de noche, lo cual es una dificultad añadida ya que era una ciudad desconocida para mí. Con la ayuda de un mapa y poca cosa más logré (no sin dificultades) encontrar el albergue juvenil que no permitía reservas. Como me temía estaba completo, así que tocaba improvisar. Volví a la zona de la estación de tren.

Por la calle sólo se veían algunos inmigrantes, ya que los holandeses a esas horas no suelen estar por las calles y, sinceramente, no tenía ni idea de cómo era el barrio en el que estaba. Encontré un pequeño hotel justo en esa calle, frente a la estación, el Hotel Astorga. No era gran cosa, más bien era cutre, pero no me encontraba en disposición de ser muy exigente.

Allí pasé mi primera noche en La Haya, ¿quién me iba a decir a mí, que varios años después viviría en la ciudad holandesa?. Qué sorprendente es el destino.

A la mañana siguiente, ya con las fuerzas renovadas, caminé por el centro de la ciudad, paseé por la zona de las embajadas, visité el Palacio de la Paz y algunos de los palacios de la realeza holandesa. Todos sabéis que La Haya es la ciudad donde vive la Reina de Holanda y, además, donde se encuentra el Gobierno y el Parlamento holandés. A efectos institucionales, es la capital holandesa.

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Tras pasar el día en la ciudad, decidí desplazarme hasta Harlem, una bonita ciudad cercana donde tenía intención de pasar la noche. De nuevo un impevisto surgió en el viaje, ya que el albergue también estaba lleno. ¿Qué pasaba en Holanda esos días para que todo estuviera completo? Así que tuve que echar mano de la familia, que ya tenía previsto visitar, aunque no tan pronto.

Cogí un tren hasta Lelystad,  donde me esperaban con los brazos abiertos. Allí instalé mi campamento base. Durante los siguientes días realicé varias excursiones a ciudades cercanas: Kampen, Githoord y Rotterdam.

De todas ellas, os destaco la excrusión a Githoord, un pequeño pueblo, cada vez más turístico, aunque poco conocido fuera de Holanda. Se le llama la pequeña Venecia, ¿a qué ya os imagináis por qué? Efectivamente, está lleno de canales.

En el próximo post os cuento la excursión.

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